viernes, 27 de abril de 2018


Sobre el aborto en general y su legalización en Argentina


Comencemos con un poco de filosofía para entender el contexto:
Filosofía y saber precientífico

El conocimiento precientífico o vulgar es el que todo hombre normal posee, aunque no haya adquirido ciencia ni filosofía alguna.

Es un conocimiento suficiente para guiarlo en la vida; pero se diferencia del científico y del filosófico en que no es sistemático, crítico ni profundizado.

En primer lugar, todo hombre normal sabe, por sus sentidos y experiencia, que vive en un mundo material, sensible y mutable, del que forma parte por su cuerpo. Por iguales medios conoce que vive en sociedades; no ignora que ha nacido y que morirá por testimonio y experiencia universales.

Dado que posee inteligencia, no ignora los primeros principios evidentes (como que ningún todo es menor que sus partes o un ente no puede ser y no ser simultáneamente), aunque no sea capaz de formularlos; así, por ejemplo, si se le dice que existe un cuadrado redondo no lo creerá (señal de que no ignora el principio de no-contradicción); tampoco creerá que un suceso ha acaecido sin ninguna causa (por lo que se ve no ignora el principio de causalidad). Conoce también los primeros principios morales y jurídicos, tales como «el bien debe hacerse y lo injusto evitarse», aunque quizá no viva de acuerdo con ellos.

Posee conceptos abstraídos de la experiencia sensible, como los de color, extensión, figura, cosa material, número e incluso conceptos universalísimos (llamados «trascendentales»), como los de ente, cosa, algo, uno, verdadero, bueno, bello, sin poder precisarlos ni definirlos con exactitud.


El aborto voluntario


«El aborto es una decisión tan miserable, que un niño tiene que morir para que puedas vivir como tu quieres.» Madre Teresa


Saber que el feto en el seno materno es un ser humano en una etapa temprana de la vida, es otra cosa que se percibe como uno de los primeros principios evidentes; no es el feto, como la feministas suelen decir, «un simple conjunto de células». Y como «el bien debe hacerse y el mal evitarse» el aborto resulta ser una alternativa inválida ya que se mata la vida del niño por nacer; matar está mal y no debe hacerse. ¿Qué sentido tiene legalizar el aborto si después no se tiene excusa para abortar ya que matar al niño por nacer está mal y no debe hacerse?

Pero ¿cuales son las excusas que dan las feministas para abortar? He aquí algunas de ellas extraídas de las redes sociales

1 Mi cuerpo es mío; yo decido. Entre mi vida y la de un “quiste” que me está creciendo, prefiero mi vida ante todo.
2 No quiero traer al mundo un ser que después va a ser pobre y andará hurgando en los tachos de basura por comida.
3 Las mujeres ricas abortan de manera segura mientras que las pobres mueren en abortos clandestinos.
4 Porque él no usó forro.
5 Que se dejen de morir pibas desangradas o por una infección a causa de abortos no seguros mal realizados.



Todas son excusas insensatas, incoherentes, infantiles y fácilmente rebatibles. De hecho, ya han sido rebatidas en todo lo susodicho. Pero, por si a alguna no le ha quedado claro, analicemos cada punto detenidamente.


1 Todos sabemos que tu cuerpo es tuyo; eso no es punto de debate. Lo que en realidad se entiende de lo que quieres decir es “No quiero tener al bebé” pero no das ninguna excusa para no tenerlo. Y no es cosa de una vida o la otra. Ambos pueden vivir. Este punto no tendría sentido si aceptases que el “quiste” o “conjunto de células” es un ser humano en etapas tempranas de la vida con su propio ADN y sus ganas de crecer y nacer. Es tu hijo ¿cómo podrías matar a tu propio hijo entendiendo esto?

2 Pero ¡por favor!. Ya de antemano estás asumiendo que va a ser un pobre ser desgraciado. ¿Eres vidente, ves el futuro de manera infalible? Esta excusa es totalmente no valedera. Nadie viene al mundo con la vida comprada de antemano. Ninguno de nosotros hemos venido al mundo con título universitario bajo el brazo como para ganarnos la vida de manera segura. La vida es como un lienzo en blanco donde empezamos a poner colores con nuestros pinceles desde que nacemos hasta que morimos. Deja de preocuparte por el porvenir como si ya estuviera grabado en la roca. El porvenir se va conformando día tras día. La vida se va dando paso a paso; como dice la canción «caminante no hay caminos, se hace camino al andar». Son innumerables los casos de ricos que han caído en la pobreza más extrema y de pobres que de pronto se han hecho multimillonarios. De modo que no es prerrogativa tuya dictaminar que tu hijo va a ser pobre y desgraciado.

3 Un sinsentido que no explica nada de si está bien o está mal abortar. Este punto, en cambio, habla de la práctica del abortaje, que es otra cosa. Si se legalizase el aborto la mujer pobre podría ir a un hospital público y pedir abortar pero ¿con qué excusa? No hay excusa valedera para pedirle al médico que mate al bebé dentro de tu vientre; ¿vas a decirle, por ejemplo, “me dejé embarazar porque mi novio no se quería casar conmigo y pensé que si venía un hijo nuestro el me propondría matrimonio, pero la cosa no resultó así que vengo a abortar” ? No, no; no hay excusa valedera.

4 Un intento de deslindar responsabilidad propia. Pretende que la culpa es de él y sólo de él. “Yo no tengo la culpa si él no usó forro». No merece mayores comentarios ¿qué te costaba decir, por ejemplo, «si no tenemos forro no lo hagamos»? pero, no; decidiste seguir. Hacete cargo. Tu libre albedrío te da potestad para elegir el bien o el mal, lo correcto o lo incorrecto.

5 Hacé las cosas bien y no vas a tener que recurrir a la ilegalidad exponiendo tu vida para matar a tu hijo. Protégete antes de tener sexo; hay muchos métodos anticonceptivos disponibles entre los que elegir.

El tema da para más, por supuesto, esto no es “una novela” es sólo un artículo. Espero que sirva a aquellas mujeres que aún están en duda por el tema de la legalización del aborto en Argentina. No me voy a desgarrar las vestiduras por que se legalice el aborto (me va a entristecer mucho) pero, mientras pueda, trataré de ayudar con mi voz a aquellos niños por nacer que no pueden defenderse aún de su propia madre.




jueves, 2 de marzo de 2017

Esos telemarketers tan acartonados

¿Te llaman a vos como a mí por teléfono los telemarketers?


El tipo que me acaba de llamar por teléfono para venderme algo no me llama nunca más en la vida; te lo puedo asegurar; a menos que sea por casualidad. Odio esos speechs largos como El pájaro canta hasta morir (por lo largo, y no por la excelente calidad de la obra), que uno a los 10 segundos ya se da cuenta de que es un vendedor haciendo tele-marketing desde alguna oficina de Córdoba.

A los 11 segundos ya me empiezo a poner nervioso y me dan ganas de cortarle enseguida, pero me da pena porque es un trabajador más que está tratando de ganarse el pan de cada día. Cuando el tipo termina su acartonado speech de 60 segundos prosigue con la pregunta de manual:.


-¿Con quien estoy hablando? -y yo le contesto:
-Con el dueño de la línea.
-Y..., ¿cómo se llama?
-¿No sabés a quien llamaste?
-Sí, al dueño de la línea!
-¿Y cómo se llama el dueño de la línea?
-Bueno yo...
-¿No sabe? Equivocado señor
-No, pero..
-Equivocado!

Bip, bip, bip, bip, bip, bip... le corto inmediatamente. Ni siquiera le dí tiempo a decirme qué era lo que vendía. Pobre tipo; y no es culpa de él sino del otro tipo que lo contrató y le dió el speech diciéndole «Tomá, estudiate esto de memoria hasta que te salga de manera natural y después llamá a todos los teléfonos de la lista que figura al final, cuantos más clientes logres más ganamos todos». Conmigo no; así no. A mí venime más directo y sin rodeos; decime algo como «Te llamo para venderte algún coso por si te hace falta»  y yo le contestaría «No gracias, no necesito por ahora; y ya que está te digo que no me importa de dónde sacaste mi número de teléfono pero te pido, por favor: borralo de tu base de datos. Chau, chau»

domingo, 11 de enero de 2015

Los números redondos


A Jorge Luis Borges le gustaba mucho el título "Las mil y una noches"; le resultaba hermoso porque

Creo que reside en el hecho de que para nosotros la palabra “mil” sea casi sinónima de “infinito”. Decir mil noches es decir infinitas noches, las muchas noches, las innumerables noches. Decir “mil y una noches” es agregar una al infinito.

Asombrosamente me viene a la mente los precios de los escaparates de los negocios; de cualquier negocio. En particular el precio $9; o bien $99; o, mejor aún $999 ya que es casi, casi mil. Entiéndaseme bien; lo asombroso no reside en que esto venga a mi mente ahora, en mis pensamientos; no; lo asombroso es que, cuando allá "una noche más que mil" promete delicias literarias interminables acá el ánimo se niega a sumarle un peso más al precio. No quiero pagar $1.000; menos aún abonar $1.001 ¡qué precio absurdo sería este! ¡Cuán enfermo de avaricia y tacañez estaría el tendero que pretenda cobrarnos esta cantidad! Merecería que le abonemos $9 puesto que 1001 en base 2 equivale a ese monto en base 10. ¿Quién puede decirnos que esto estaría mal? ¿Qué Ley de Comercio aclara que debe de tomarse la base 10 en lugar de la base 2 -o cualquier otra base?


Importante: no se olvide de preguntarle al vendedor "¿Son $999 en base 10?" No sea cosa que esté en base 16 pues en lugar de $999 tendríamos que abonar $2.457! Yo le avisé; a fin de cuentas lo que más pesa es la Ley escrita ya que, como suele decirse, "a las palabras se las lleva el viento".